martes, 10 de febrero de 2009

CÓDIGOS Y COMPROMISOS


Códigos...

Rajoy, cuando fue aupado a la presidencia del Partido Popular en su último Congreso Nacional de 2008, quiso dejar bien claro que la regeneración ética de su partido era un pilar básico para afrontar la nueva etapa que se avecinaba, y para ello desempolvó el código que el PP había aprobado años antes, en su XI congreso. Era entonces el año 2003, y el PP se encorajinaba ante el clima de “corrupción y de debilitamiento de la democracia” - esas eran sus palabras - en el que había sumido el país la mayoría socialista.

Entre otros principios, este preciado documento establecía los siguientes, que se transcriben literalmente:

D) Para garantizar la exigencia de responsabilidades políticas que pudieran corresponder a cualquier cargo público del Partido Popular éstos se comprometen a:
8.- Comunicar a la Dirección del Partido Popular y a poner a su disposición el puesto público que desempeñaran, si de la apertura de cualquier procedimiento jurisdiccional puedan derivarse indicios racionales de comisión de un delito.
9.- Asimismo, el Partido Popular asume el compromiso de abrir en cualquiera de estos casos una comisión de investigación interna que esclarezca los hechos y que, a su vista, hará públicas las conclusiones de su informe, así como las sanciones que de ello puedan derivarse en aplicación del Reglamento de Conflictos y Disciplina.
10.- Constituirá motivo de expulsión inmediata del Partido, sin perjuicio de las responsabilidades de otra índole que pudieran deducirse, la utilización del propio nombre, posición o relación dentro del Partido o en un cargo público, para obtener lucro, trato o favor personal o beneficio para sí o para terceros.

Es bueno volverlos a citar, porque tras el congreso Rajoy y el resto de la dirección los había borrado directamente del disco duro. No íbamos a recordar cómo ensalzó Rajoy, en presencia de Camps, a nuestro don Carlos, porque la actualidad nos remitía a Madrid, donde se ha desatado una auténtica guerra de espionaje y contraespionaje, y en este caso la respuesta se daba con la misma receta.

Sin embargo, no hemos tenido que esperar mucho para ver cómo está el cesto del PP, y pontro veremos hasta dónde puede llegar la trama en la que está presuntamente implicado “El Bigotes” de Orange Market, filial de Special Events. La primera reacción, como un tic aprendido, ha sido la de siempre: la culpa de todo, de los satánicos socialistas. O del juez, o de caperucita roja...

Todo parecía indicar que aquel código del PP se había ido transfigurando día a día en otro código, aquel cuyo lema es: no ver, no oír y callar, aunque ahora, con las elecciones gallegas y vascas en puertas, les ha resultado imposible seguirlo. Que se lo digan a los ex-alcaldes de Majadahonda y de Boadilla o al consejero de de Deportes de Aguirre. ¿Acabará ahí la limpieza?


...Y compromisos

Alberto Fabra, cuando se presentó como candidato a las últimas elecciones, desde su puesto de alcalde nombrado que no elegido, necesitó revestir sus propuestas de un plus de confianza, pues ni él ni su partido lograban el convencimiento necesario en su parroquia. Eran los días en que la palabra 'confianza' se partía malévolamente en dos: 'con-fianza'. Para ello solemnizó un compromiso electoral ante notario, formalizando con su rúbrica el contrato con los votantes y con la ciudad entera. No fue más que un enfático subterfugio electoral para atraer la atención, y parece que igualmente se está desvaneciendo en su memoria. Por ello hemos de volver a recordárselo:

Convertir el andén del parque Ribalta en el gran paseo de Castellón.
Plantar 10.000 nuevos árboles por la ciudad.
Ofertar 4.000 viviendas de protección oficial.
Bonificar el 50 por ciento del Impuesto de Bienes Inmuebles para los jóvenes que adquieran su primer vivienda y para los pensionistas con rentas mínimas.
Dotar a Castellón de 16 campos de fútbol con césped artificial, además de culminar la ciudad deportiva.
Convertir la antigua Fábrica Dávalos en un gran centro de ocio para adolescentes.
Conectar, mediante el TVR, la UJI, el centro y el Grao con una frecuencia de cinco minutos.
Colocar 20 nuevas esculturas en la ciudad.
Crear un complejo de empresas sostenibles, sociales e innovadoras con condiciones ventajosas en la Ciudad del Transporte.
Proyectar el Gran Parque de los Niños, junto al Peri 18, y el Gran Parque del Deporte, al lado de la Ronda Este.

Ha pasado año y medio desde esta declaración y muy poco hemos visto para ver cumplido el compromiso. Algunos árboles en campañas con escolares, alguna escultura de bronce en el paisaje urbano, tan al gusto del señor Mulet, y poco más; pero de los compromisos con fuerte contenido inversor, nada de nada.

Que conste que a los ciudadanos de Castellón no se les olvidan ni los códigos ni los compromisos, y cuando llegue la hora pasarán cuentas de lo uno y de lo otro.

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