domingo, 28 de diciembre de 2008

SI EL CLIMA FUESE UN BANCO...


Pasa su ecuador la esperada cumbre de Copenhague, donde se han reunido representantes y mandatarios de mundo entero, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, para debatir las propuestas que deben evitar – o cuanto menos, retrasar – el calentamiento global del planeta.

Lejos quedan las convenciones de Río y Kyoto de los 90 que vaticinaron lo que hoy es una realidad irrefutable: que nuestra delgadísima capa atmosférica es incapaz de absorber las emisiones de gases nocivos, sobre todo CO2, producidos por la actividad humana, generando una carcasa gaseosa, un auténtico invernadero que captura y retiene el calor solar. Y desde entonces este problema del calentamiento, a pesar de las terribles evidencias, a pesar de los gestos de algunos líderes mundiales y las buenas palabras, se ha agravado de tal forma que las recomendaciones de entonces son ahora inaplazables urgencias.

El mundo occidental, enfrascado en la actual crisis económica, asiste a esta nueva cumbre sobre la crisis climática con el ánimo descompuesto. Una buena parte de la sociedad poco sabe de lo que allí se cuece, y entre los informados son más los escépticos que los esperanzados. Pocos son optimistas y muchos los radicalmente defraudados: no les faltan razones a estos activistas, porque el clima, dicen, no es un banco. Si lo fuera, como reza una de las consignas que aglutinan a los militantes ecologistas por la red, ya lo habrían salvado.

Dos son los grandes objetivos propuestos en esta cumbre: determinar cuotas de responsabilidad en la actual degradación a fin de establecer las correspondientes compensaciones financieras hacia los países del Sur que deben luchar contra las catástrofes climáticas y concretar un calendario que obligue legalmente a los Estados a reducir drásticamente sus emisiones de gases de efecto invernadero, incluyendo a los dos países más contaminantes, EE. UU. y China.

Dos objetivos que deben asumir los países del Norte junto a otro reto no menos crucial, consolidar un cambio de modelo económico que no valore el beneficio sin determinar los costes ecológicos ni el despilfarro de los limitados recursos.

El problema es de todos y cada cual debe asumir sus responsabilidades. El presidente Zapatero así lo ha entendido, y ha acudido a la capital danesa con su proyecto de ley de economía sostenible bajo el brazo, que recoge una buena cantidad de propuestas que apuntan en esa dirección. Somos realistas: aún está por concretar, falta mucho que desarrollar y debe ser socialmente aceptada; pero el hecho es que es un gran paso en la buena dirección.

El problema es de todos, también de los responsables de los gobiernos locales, porque al ser los más próximos a los ciudadanos, con mayor eficacia pueden impulsar políticas que incidan en los buenos hábitos individuales y colectivos. Por eso el Partido Socialista, en su programa para la ciudad de Castelló tiene asumido un compromiso de gran calado: configurar, con la participación de los agentes y movimientos sociales, un plan integral de sostenibilidad para la ciudad, con el objetivo de que Castelló se sume a las exigencias de las ciudades verdes, sin perder su potencial productivo. A pesar de que el verde es el color del distintivo de su bandera, está en la cola del ranking español.

No se trata sólo de incrementar las superficies de arbolado y de parques, de poner en valor nuestras zonas con mayor riqueza medioambiental o de impulsar ordenadamente el uso de medios de locomoción no contaminantes, todas ellas medidas ineludibles, sino de integrarlas en un proyecto estratégico junto a otras no menos necesarias: un plan para el mayor aprovechamiento de las viviendas, para reducir la contaminación lumínica, el consumo de energía eléctrica y de los gases emitidos por la circulación rodada; incrementar de forma sensible la utilización de energías renovables y la cogeneración de electricidad; sanear nuestra red de suministro de agua potable, extender a toda la ciudad el depósito selectivo de residuos, dotarnos de nuevos ecoparques más próximos y accesibles o impulsar campañas educativas en los centros escolares. En esa tarea estamos.

sábado, 27 de diciembre de 2008

OCIO Y TASCAS: UN PROBLEMA ATASCADO


Como era previsible, la cada vez mayor aglomeración de jóvenes en la reducida zona de las tascas del centro de Castellón ha devenido en un conflicto con el vecindario el cual quiere – con razón – que sus derechos sean respetados. La declaración por sentencia judicial de zona acústicamente saturada ha obligado a imponer restricciones que, de ser respetadas, podrían generar un conflicto social del mismo tenor que el padecido en otras ciudades. Esperemos que, en nuestro caso, impere la cordura y el sentido cívico de todos, y no caigamos, como sugiere el edil responsable, en un enfrentamiento entre ciudadanos.

Cuando la costumbre trasgresora se hace norma y se evidencia semana a semana y año tras año una pasividad cómplice de la autoridad, no hay norma que pueda hacerse respetar y los responsables políticos deben manejar un problema de difícil solución y con altos costes sociales.

Somos conscientes de la dificultad de armonizar los intereses legítimos de los tres sectores implicados: los jóvenes tienen todo el derecho a disponer de zonas de ocio para su esparcimiento y desarrollo social, en unos horarios poco compatibles con los de los demás; los empresarios del sector quieren hacer valer el suyo propio de rentabilizar su negocio, más cuando han realizado, como en este caso, importantes inversiones, y el resto de ciudadanos – los residentes de estas zonas, aunque son escasos, en mayor grado – a vivir con la misma tranquilidad que cualquier otro ciudadano.

Para conciliar estos intereses y organizar la convivencia se establecen leyes y se promulgan ordenanzas cuya efectividad está en proporcionalidad directa con el grado de consenso y participación democrática alcanzado en su aprobación. Y a esta asunción de la norma debe seguir el compromiso de su cumplimiento.

Pero todos sabemos que, siendo necesaria la regulación, no es ni mucho menos suficiente: debe ir acompañada de políticas decididas y proyectos coherentes que, en este caso, han brillado por su ausencia. La juventud de Castellón lleva años esperando que los gobernantes locales atiendan sus intereses, les pongan sobre el tapete un programa que les permita desarrollar sus inquietudes, estimular sus capacidades y diversificar la oferta de actividades de ocio.

El PP, desde sus posiciones ultraliberales de dejar hacer y amagar el gesto cuando no ve en él rentabilidad electoral, es el responsable de la situación actual y, además de su obligación de asegurar el cumplimiento de las ordenanzas municipales, debe ofrecer soluciones, las cuales, obviamente, van más allá de colocar unos toldos como ha sugerido el concejal.

Alguien podría sugerir que en estos temas en los que un colectivo numeroso ve amenazadas sus opciones, el partido socialista debería guardar un prudente silencio y dejar que quienes han generado el problema arrostren las consecuencias. Pero el partido socialista va a tener pronto la responsabilidad del gobierno de la ciudad y no puede permanecer al margen, más cuando en su programa municipal tiene elaborado un preciso paquete de medidas para impulsar políticas de ocio, propuestas dirigidas primordialmente hacia la juventud y proyectos que tienen como objetivo regenerar el centro de la ciudad. Proyectos para, en definitiva, hacer de Castellón un espacio moderno de convivencia amable, en el que el ocio cooperativo va de la mano con el civismo, el desarrollo de la creatividad y la cultura.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

A GRANDES MALES, GRANDES REMEDIOS


¡Qué complicado es este mundo, qué cruel es y qué intrincados son los mecanismos que regulan y dirigen el desenvolvimiento de las sociedades, las economías de los países, de las regiones y de los pueblos; que determinan la vida e, incluso, la muerte de las personas!

¡Quién pudiera disponer de los conocimientos suficientes, tener la capacidad intelectual para manejar las claves de todo este embrollo globalizado!

Comprenderíamos mejor porqué los grandes trusts financieros y las autoridades económicas internacionales permitieron que la burbuja que todos percibíamos y con la que alegremente jugábamos engordara hasta reventar. Entenderíamos mejor cómo este bajón hace posible que la derecha (política, financiera, empresarial) reclame paradógicamente políticas intervencionistas, los sindicatos exhorten a la mejora de la productividad o que gobiernos socialdemócratas como el nuestro lancen propuestas liberales sin perder la perspectiva social.

Vislumbraríamos con más claridad el alcance de los programas multimillonarios que va a poner en marcha la administración norteamericana, o los paquetes de medidas y planes que los gobiernos europeos han aprobado y los que se resisten a consensuar. Y cómo van a incidir todos ellos de forma inmediata y a medio plazo en la recuperación de los maltrechos parámetros, paro incluido.

Nos ayudaría a interpretar convenientemente los efectos que en la enferma economía municipal de Castellón, con su déficit de 100 millones a cuestas, va a producir la inyección del gobierno de Zapatero, aunque a algunos les pese, y que ha obligado al prepotente PP a consensuar con el resto de grupos las inversiones que va a financiar.

Y, también, a calibrar económica, ética y socialmente las propuestas de alcance que nuestro superconcejal Moliner (recientemente ungido sucesor del gran patrón) ha lanzado para la reducción del gasto: drástica eliminación de las felicitaciones de Navidad, de las agendas, de la cena con los vecinos y de los regalos a los munícipes. Todo un alarde, para ver si se olvida lo de las facturas de su pisito en la cuarta planta (*) y lo pagado este último mes en comidas y recepciones para mantener satisfecha a la clientela.

Lástima que no todos arrimen el hombro por igual en estos tiempos duros. Por poner un ejemplo, digo yo, personas tan encumbradas como el exalcalde Gimeno y su asesor Joseti deberían renunciar a sus pingües emolumentos hasta que su proyecto deje de ser una entelequia. Aunque fuera como gesto navideño de caridad cristiana... Así no vamos a ir muy lejos, pues lo que se encoge por un lado, se estira por el otro.

Lo confieso, no alcanzo a entender todo el tinglado, pues, como dicen en mi pueblo, las pequeñas se me van y las gordas se me escapan... También en Navidad.

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(*) Son facturas, dice, de hace tres años, lo que da idea del nivel de eficacia y agilidad de la gestión municipal.

sábado, 20 de diciembre de 2008

'ALL YOU NEED IS LOVE', CONCEJALA


La concejala Carmen Albert necesita un poco más amor, consuelo y mimo. A estas horas la pobre debe andar con el corazón 'rompío' al haber comprobado que su llamada para que 150 personas (solamente 150) se reunieran en la plaza Mayor a tocar con el instrumento que cada cual quisiera el famoso tema de los Beatles ha acabado en fiasco pasado por agua.

Quería reventar el Guinness World Record, forma muy socorrida y casposa de darse notoriedad, pero no de cualquier manera, sino lanzando al viento la conocida proclama de amor. La torre de casi 30 metros construida en Viena con medio millón de piezas del Lego hace un par de meses, o los más de 26.000 kilos de carne comidos recientemente en una sentada por más de 50.000 personas en Paraguay iban a ser superados de un plumazo.

Pensaba en titulares venidos desde los últimos rincones del globo: Castellón obtiene un récord guinness gracias al empecinamiento de su concejala y 150 jóvenes y no tan jóvenes. Y lo que obtuvo fue, mezquinamente, desamor, incomprensión y ninguneo.

¿Las razones? Pueden ser varias además del pertinaz aguacero de la tarde: que el norteño rascaba la oreja y no era momento para músicas, que la basca pasa del inglés (igual que en EpC) y lo que mola es el 'rotllo i canya', que había que prepararse para el Barça-Madrid, o que no se ha enterado porque no le han soplado suficiente...

Desde el ayuntamiento se nos dice que el llamamiento fue a todos los del ramo, banda municipal incluida, pero creemos que si el empeño en el desafío hubiera estado a la altura de la palabrería, si realmente se trabajara con seriedad desde la concejalía, ni lluvia, ni frío, ni fútbol ni nada: cantando todos bajo la lluvia el necesitas amor, en la plaza Mayor o en los pórticos, que para el caso es lo mismo. El mérito habría sido doble, y así se habría reconocido en el premio, porque si verdaderamente todo lo que necesitas es amor, lo demás sobra por superfluo.

Tal ha sido el desencanto que no sabemos si el reto se ha pospuesto o si ha sido definitivamente abandonado. Deseamos, con todo nuestro amor, que algún día lo consiga.

lunes, 8 de diciembre de 2008

LA 'RAYA-BICI', PASIÓN POR CASTELLÓN


No puede entenderse que el concejal de movilidad, o quienquiera que tenga una voz autorizada del Ayuntamiento, no haya salido aún a explicar que eso de la raya verde pintada en las aceras no forma parte del ambicioso proyecto bici-Cas, que debería colocarnos a la altura de las ciudades más comprometidas con el transporte ecológico.

No puede entenderse que, humildemente, no confiese que ha sido una idea peregrina de alguien no muy lúcido que quería con unos cuantos euros dar carpetazo al compromiso electoral de no-sé-cuántos kilómetros de vías para desplazamiento en bici por la ciudad.

Ni puede entenderse que teniendo el equipo de gobierno un concejal profesor de educación física – que algo debe entender del asunto – no advirtiera que era una soberana tomadura de pelo. Quizá será que, como ahora no ejerce y ocupa un puesto indefinido (pero bien apoltronado) para otros menesteres también indefinidos, ni siquiera le hayan consultado.

Para quien no lo sepa, la 'raya-bici' es una línea discontinua (verde, eso sí, que es más ecologista) que discurre por algunas aceras de la ciudad, y que marcan el camino que deben seguir los ciclistas, sorteando árboles, bancos, mesas y sillas de la terraza de algún bar, contenedores de basura, pasando cruces con o sin semáforo... y que comienzan y terminan en un bordillo con un stop pintado, sin más solución de continuidad, invitando a un viaje a ninguna parte.

Una agente de movilidad me dijo, con cierto rubor, que estas vías iban a conectar los puntos de alquiler de bicis, pero que no estaba claro, porque alguna, como la de la acera de la calle Gobernador, era tan estrecha que en algunos puntos no cabía ni la bici. Lo cierto es que aún no he visto a nadie utilizarla, y, para más inri, lo prohíbe expresamente el artículo 121.5 del Código de Circulación.

Poco a poco desaparecerán las rayas, y sólo quedarán, como vestigios permanentes de esta brillante idea, para mayor gloria de los promotores, las plaquitas redondas que ilustran las líneas pintadas, en las que junto a una bicicleta verde se puede leer: “passió x Castelló”

domingo, 30 de noviembre de 2008

OLVIDO HISTÓRICO, MEMORIA MILITANTE


Examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, decir los pecados al confesor y cumplir la penitencia.

Éstas son las partes del sacramento de la confesión que recitábamos de carrerilla cuando a los ocho años nos preguntaban el Catecismo Ripalda, materia obligadísima que aprendíamos en perfecto castellano. Tenía, efectivamente, una virtud: nos permitió desarrollar tempranamente la memoria, para después utilizarla en el aprendizaje de otras materias, desde la lista de ríos de África hasta las Coplas de Jorge Manrique.

La Iglesia Católica, por aquel entonces en perfecta simbiosis con el Estado, tenía puesta en esta capacidad intelectual una gran consideración: el sacramento de la confesión, escenificación de la dialéctica pecado – redención, se constituye en pieza fundamental del andamiaje del creyente, y para ello es condición primera hacer memoria, examinar y tomar conciencia de la conducta. No puede haber redención con olvido, pues es necesario rememorar íntimamente primero y públicamente después los actos reprobables para solicitar la absolución.

Pasa además, como en todas las religiones, que el buen creyente debe saber recitar de memoria los contenidos esenciales de la doctrina, instrumento de transmisión de la fe. Por ello decimos que la Iglesia Católica tiene una apuesta importante con la memoria individual y colectiva.

Sin embargo, cuando se toca el tema de lo que se viene llamando 'memoria histórica', lo que quiere la jerarquía eclesiástica poner en valor es, contrariamente, el olvido. El señor Rouco lo ha dicho bien claro: quiere que nos olvidemos de las atrocidades que se perpetraron, en parte en connivencia con su iglesia, para lograr una “sana purificación de la memoria”. Sustenta que para reconciliarse con la memoria hay que olvidar, pues así se evita la rencilla y el rencor.

Señor mío, está usted muy equivocado, o tiene mala memoria. Siguiendo precisamente su estrategia sacramental, para alcanzar el perdón y con él la gracia no hay que olvidar, sino todo lo contrario: debemos poner sobre la mesa, sin rencor, la verdad, pues ésta nos librará de las ataduras del pasado. Después podremos sana y colectivamente 'olvidar'.

El olvido, señor Rouco, es una planta que florece junto a las tumbas, dice el dicho. Pero el olvido ni borra el acontecimiento, ni lava el imaginario.

Estamos por la memoria. No la memoria pasiva, nostálgica, que, como dice Feinmann, se agota en el hecho que recuerda, que anula el presente en la exaltación de un pasado irrecuperable, sino la memoria activa y creadora, que busca la esencia movilizadora del pasado en un compromiso con el presente.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

PUESTO FIRMES POR LA JUSTICIA


A pesar de la importante y costosa labor de maquillaje modernizador que el señor Pérez Macián, concejal de Hacienda, ha querido dar a la gestión municipal, los resultados indican que hace aguas por los cuatro costados. Parece que no es justo cargar la responsabilidad del desastre en el trabajo de los empleados públicos, pero no son pocas las voces autorizadas que muestran su preocupación, desde algunos años, por las importantes deficiencias organizativas y funcionales de la administración municipal, un mastodonte cargado de atávicos vicios. Y de esto, también ciertos altos funcionarios tienen algo que decir, aunque son los responsables políticos quienes deben asumir sus pifias y actuar en consecuencia.

Basta con repasar algunas de las noticias aparecidas en las últimas semanas para darse cuenta de la deriva: varapalo del PAI Mestrets, indemnizaciones millonarias por abusos urbanísticos, endeudamiento escalofriante, incapacidad en el planeamiento de proyectos, ineficacia en el cobro de tasas, lentitud pasmosa en el pago de acreedores...

Es indudable que el actual equipo de gobierno está desbordado, que le viene grande la gran ciudad, que está atrapado en sus propios errores, consecuencia de su desmesurada prepotencia y falta de eficacia. Y es indudable también que la culpa de esta situación no hay que buscarla más allá de los muros del Ayuntamiento.

La arrogancia que muestran ante los problemas acumulados no sirve para resolverlos, y sólo añade crispación y alejamiento de la realidad. La huida hacia delante, la negación de la evidencia, la publicidad vacua, las palabras gruesas, el ninguneo o la humillación del oponente son elementos que configuran esa arrogancia inútil.

Pérez Macián sabe mucho de esa práctica arrogante de la que hablamos, que seguramente se ha desvanecido cuando el juez ha dictaminado el embargo de parte del sueldo del concejal por no haber satisfecho reiteradamente los pagos fijados por el Juzgado de Familia. El juez no se fía del concejal, pues tiene pruebas sobradas para ello. Siendo como es el concejal de Hacienda, ¿qué crédito político le queda?

sábado, 15 de noviembre de 2008

DINERO PÚBLICO, INTERÉS PRIVADO


- Yo soy pepera, ya lo sabe usted. Pero, ¿verdad que no he sido muy dura?

De este modo tan tierno y cercano, casi confidencial, terminaba una entrevista en la TV Castellón, hace algunas semanas, su directora Sonia Miralles – llamada por algunos 'la tronchita' – al Subdelegado del Gobierno, Antonio Lorenzo.

Pasada la primera reacción de estupor al contemplar tan escandalosa y burda forma de hacer 'periodismo', o lo que sea, pues la primera regla del entrevistador es mantener una formalidad neutral, me quedó la duda entonces qué quería decir la polifacética entrevistadora cuando se autocalificaba de pepera: ¿que está afiliada al PP?, ¿que vota al PP porque comulga con su ideología y programa?, ¿que está a sueldo del PP?, ¿algunas de las tres cosas anteriores, o todas ellas?. En definitiva: ¿qué significa “ser pepero”?

Porque dada su trayectoria familiar, conocidísima su devoción por don Carlos y la forma tan al estilo de la rancia derecha local con que día a día se muestra a su público, esta confesión era una obviedad que, amén de calificarla profesionalmente, no venía a cuento.

Pero al conocer la noticia de estos días sobre cómo el hijo de un renombrado político ha obtenido un puesto en la gerencia de la Ciudad de la Justicia de Castellón, o cómo un familiar directo de otro conseller ha sido 'colocado', cuando menos haciendo forzados equilibrios con la ley (mientras no se demuestre algo peor), pero ambos casos sin el más mínimo pudor, el sentido último de “ser pepero” se me ha revelado más claramente, y me ha venido a la memoria cómo se ha utilizado el virtual proyecto de la Ciudad de las Lenguas para que el señor Joseti perciba un generoso sueldo del erario público o cómo, sin ir más lejos, la señora Miralles, la entrevistadora, accedió a una plaza en el Impiva, cómo se forjó su traslado al servicio territorial de Turismo tras las trifulcas con su jefa o cómo es capaz de compatibilizar su trabajo público con su profesión privada, tan pública por otra parte.

Quizá todo esto es lo que quería decir.

jueves, 23 de octubre de 2008

EpC: ¿PERVERSIDAD O CRETINISMO?


Que el Partido Popular sea tan radicalmente beligerante contra la asignatura Eucación para la Ciudadanía por planteamientos ideológicos es sólo una verdad a medias; más bien puede pensarse que su estrategia responde prioritariamente a elementales razones electorales.

Aunque ahonda sus raíces ideológicas en principios que sostiene la democracia cristiana, y aunque en sus filas haya dirigentes de origen y praxis del nacional-catolicismo, presume su ideario político de estar sustentado en una ética laica, que entronca con las viejas ideas ilustradas (ése era su canto al centrismo). Ideas, principios y valores en los que se fundamentan los objetivos y contenidos curriculares de esta asignatura. Nadie en el PP se ha postulado contrario a los preceptos constitucionales y a los derechos humanos.

Por el contrario, la Iglesia Católica, que siempre ha pretendido universalizar su particular moral religiosa, creyéndose que todo el monte es orégano, que necesita del Estado para que le suministre y disponga los bancos de peces en los que cargar sus redes de adeptos, su enfrentamiento contra la asignatura sí es, precisamente, de tipo ideológico. No puede admitir que el sistema educativo incluya una asignatura que choca frontalmente con su ideario ético, el cual es sistemáticamente inculcado en sus centros apoyándose en el cínico argumento de la libertad de enseñanza. Su objetivo, en esta confrontación, es que su estatus de privilegio no quede mermado, más ahora que ve cómo en nuestra sociedad proliferan multitud de grupos religiosos protestantes, ortodoxos y musulmanes.

Pero el PP, en esta frenética actividad de pesca, sabe que su vivero de votos se concentra alrededor de los centros educativos religiosos. Y por ello no duda en alinearse con la Iglesia Católica para, en comunidad de intereses, sacar provecho partidista.

Aquí radica la maldad del planteamiento, al utilizar la educación de nuestros jóvenes como arma electoral. Y con retorcimiento, pues para ello se atreve a sostener que esta asignatura la ha implantado el gobierno para formar futuros socialistas (¡Qué fácil le sería a un partido político ganar elecciones!).

En nuestra Comunidad esta maldad se reviste de algo peor, que raya en el cretinismo político, cuando se intenta maquillar con la cuestión del inglés y del trilingüismo. No sé si fue mister Frank Countries, our President (así se le va conociendo en los círculos docentes) o mister Fountain of Blackberry, como jocosamente y sin ninguna vergüenza se autodenomina el susodicho, el ocurrente de semejante desatino, pero los dos, desde ese primer alumbramiento del esperpento, están rivalizando día a día para ver quién llega más alto en su particular ranking de necedades, con sus manifestaciones, sus amenazas y sus resoluciones.

Al final, no sabremos si todo esto es producto de la perversidad o del cretinismo; pero yo, puestos a elegir, prefiero ser gobernado por un malvado inteligente que por un buenazo simplón. Claro que la combinación de los dos es peligrosísima.

lunes, 13 de octubre de 2008

NI CON RASQUETA


Una de las imágenes que ilustran mi memoria infantil muestra ambos lados de las principales calles de mi pueblo llenas de goterones de cera, los cuales, tras las grandes procesiones, persistían algunas semanas, hasta que poco a poco iban desapareciendo. Nadie se atrevía a limpiarlos; sólo el tránsito de la gente iba llevándose el recuerdo del fervor religioso.

Ahora, bastantes años después, esa imgen es continuamente remedada cuando transito las calles de nuestra ciudad, sobre todo las más céntricas. Dado lo poco estimulante que es alzar la vista hacia las alturas de las viviendas, que muestran la clásica anarquía arquitéctónica de Castellón, la vista al pavimento nos descubre un aspecto poco usual de la ciudad: las innumerables manchas y costras de chicles pisadas una y mil veces por ciudadanos anónimos, manchas que, como dice mi madre “no se van ni con rasqueta”.

Podríamos pensar que ese antihigiénico acto de tirar el chicle mascado al suelo es solamente propio de los jóvenes, que es en los alrededores de los institutos donde se concentran las pruebas indelebles de esta muestra de incivilidad. Pero no: podemos encontrarlos a lo largo y ancho de las aceras y plazas e, incluso, podemos aportar algunos datos de muestras contabilizadas que podrían aventurar algún estudio sociológico de más envergadura. Podríamos, si cabe, realizar estudios comparativos con otras ciudades “limpias”. Y todo ello un año después de que el Ayuntamiento se gastara 62000 euros en una campaña especial de limpieza que llegó a recoger, dicen, 11 kilos de chicles pegados. De nada sirven las más de 1000 papeleras del Plan de Renovación si la gente no las utiliza. También es posible que tal limpieza no fuera lo útil que pregona la publicidad institucional, pues es en los alrededores del Ayuntamiento donde más persisten. Las cifras cantan:

Calle Enmedio (junto a la Puerta del Sol): 13 manchones / m²
Calle Mayor (junto a la Plaza Santa Clara): 24 / m²
Pasaje de Colón a la Plaza Mayor (junto al Ayuntamiento): 26 / m²
Calle José García: 34 / m²
Plaza Pescaderia: 42 / m²
Calle Poeta Guimerá (esquina calle Alloza): 18 / m²
Avenida del Rey (frente a Correos): 17 / m²

Esta sucia situación sólo se remedia si evitamos la acción trasgresora, y para eso, parece ser, se ha implantado la nueva Ordenanza de Convivencia Ciudadana. Sin embargo, los redactores del prolijo listado de acciones indeseables no han incluido una referencia expresa de este insano hábito. Sólo una amplia interpretación del artículo 10, que prohibe el ejercico público de las necesidades fisiológicas, entre ellas la de escupir, puede dar cabida al acto de tirar un chicle, pues habitualmente está embadurnado en saliva. Y si es así, la catalogación del acto punible puede ser falta grave (artículo 33), si se realiza en espacios de mayor concurrencia de personas o menores, lo que estaría penado con una sanción de 751 euros. Claro que siempre puede echarse mano del 36 (reparación de daños), que permite exigir al infractor/a la reposición de la situación alterada, esto es, darle una rasqueta y mandarle a limpiar aceras.

¿Es esto una broma? ¿O acaso se puede pensar que van a imponer multas si ven a alguien tirar un chicle al suelo?

Únicamente dos acciones pueden ser realmente eficaces: limpiar de una vez por todas las zonas más transitadas de la ciudad y realizar contínuas campañas educativas y de concienciación cívica sobre el tema.

miércoles, 8 de octubre de 2008

UNA NUEVA ORDENANZA DE CONVIVENCIA POLÍTICA


El Ayuntamiento de Castellón ha aprobado recientemente una nueva ordenanza de convivencia ciudadana, cuyo propósito es “preservar el espacio público como lugar de convivencia y civismo donde todas las personas puedan desarrollarse en libertad con respeto a la dignidad y a los derechos de todos y todas” (textual de la introducción). Loable intención, la cual se puede y debe suscribir desde cualquier posicionamiento ideológico.

No ocurre lo mismo cuando se describe el modelo que se pretende imponer para su consecución, casi exclusivamente punitivo, sin apenas espacio para la pedagogía, para la educación cívica. Las llamadas 'políticas de fomento de la convivencia' se reducen a un lamentable manojo de frases vacuas. Contrasta con la prolija descripción de las conductas sancionables, las prohibiciones, agrupadas en 21 artículos, así como el régimen sancionador, y esto sí que es propio de una posición política de derechas: el palo y tente tieso como única vía de ordenar la vida ciudadana.

Cierto es que los ciudadanos deben conocer cuáles son los límites de sus derechos y dónde comienzan los del vecino, como cierto es que a la ciudadanía de Castellón le queda un largo camino que recorrer para mejorar sus hábitos convivenciales. Pero también es cierto que los hábitos – no digamos las actitudes – no sólo se adquieren con multas (menos aún cuando su aplicación se antoja arbitraria, y de esto también los ciudadanos de Castellón sabemos mucho), sino que es necesario una prolongada acción educativa, de los padres a los hijos, de los representantes políticos a sus representados, para transmitirles modelos de comportamiento ejemplar.

Puestos a aplicar una nueva ordenanza de convivencia, ahí va la que deberían aplicarse todos nuestros representantes políticos, antes de atreverse a imponer su rasero a los demás: está recogida en un decálogo que quiso ver la luz durante las pasadas elecciones y quedó en la penumbra.

Primero. Queremos políticos de reconocida vocación y dedicación a lo público. Queremos políticos que hagan políticas reales sobre las necesidades de la sociedad y no ciencia ficción y fuegos de artificio en que se quema el presupuesto.

Segundo. Exigimos que nuestros gobernantes sean honestos y lo parezcan; que de su gobernación no salgan enriquecidos, ni ellos ni sus familias ni sus amigos. El decoro y el recato ha de regir sus vidas. Las muestras de lujo y de boato nos molestan por ridículas y por sospechosas. Por ello:

1)Harán pública su Declaración de Bienes ellos y los miembros de su familia nuclear al principio y al fin de su actividad pública.

2)Cuando termine su mandato cesarán en todos los puestos de responsabilidad a los que hayan accedido por razón de su cargo.

3)Durante dos años no podrán regresar o iniciar actividad relacionada con las competencias ejercidas durante su mandato.

4)En el caso de ser inculpados por un Juez cesarán inmediatamente en su cargo para desde su esfera privada defender su presunta inocencia.

5)Exigimos a los Partidos Políticos que se abstengan de incluir en sus listas electorales a personas inculpadas por la Justicia. Es un respeto que se nos debe a los ciudadanos.

Tercero. Es imprescindible que los administradores públicos respeten escrupulosamente el principio de legalidad, fuera del cual sólo crecen las malas hierbas de la recomendación, el amiguismo, el nepotismo, el clientelismo político y, en definitiva, el delito, esquilmadores del campo de la democracia.

Cuarto. Queremos hombres y mujeres veraces. La mentira sistemática como arma en la contienda partidaria ha arruinado la política. La mentira en interés del partido, la incoherencia, la fullería, las patrañas, las tergiversaciones, las calumnias, las injurias… la mentira repetida hasta hacerse “verdad” han convertido la política en algo innoble y despreciable.

Quinto. Nuestros representantes han de ser transparentes. La visibilidad ha de presidir lo que planean, lo que deciden y lo que consiguen.

Sexto. La participación en la res pública nos hace ciudadanas y ciudadanos. Los órganos de participación en nuestra ciudad yacen maniatados por ligazones espurias que atan a muchos de sus representantes. La nueva política se ha de imponer como primera tarea el deshacer los vínculos venales urdidos por el caciquismo.

Séptimo. Una ciudad sólo es habitable si se rige por la justicia, la libertad, la igualdad, la honestidad y la solidaridad. Éstos son los valores morales de los políticos que queremos.

Octavo. Deseamos una ciudad justa. Y una ciudad justa sólo puede ser liderada por mujeres y hombres justos, que son aquellos que están dispuestos a dar a cada uno lo que le corresponde, a tratar desigualmente a quienes son desiguales. Sin el principio de diferenciación no hay verdadera justicia: los jóvenes, las mujeres, la gente mayor, los inmigrantes… requieren especial atención.

Noveno. Pretendemos para el gobierno de nuestra ciudad hombres y mujeres con una conciencia moral madura, que no sólo sean justos, sino también compasivos y responsables de sus acciones.

Décimo. A los que ostentan la representación de sus convecinos les es exigible modestia y comedimiento. No han de subirse a engañosos pedestales de lujo ni a tarimas de vanidad. Vivan mejor a ras de suelo para no perder una idea aproximada de su estatura.

Mírense Alcalde y concejales del PP de Castellón y mírese especialmente el Presidente de la Diputación, señor Carlos Fabra, en el espejo de este decálogo y, si aguantan la imagen que les devuelve, adelante con la ordenanza de marras.

jueves, 2 de octubre de 2008

SON 6 MILLONES


Si fueran catalanes, estaríamos refiriéndonos a Cataluña, con aquel famoso eslogan, aunque ahora son más de siete. Pero como son 6 millones de euros, tengo que pasarlo a nuestras pesetas de siempre para hacerme una idea de lo que estamos hablando: nada menos que de mil millones de pesetas, que aún podrían ser más si no hubiera tenido la fortuna de tocarle milagrosamente la lotería.

Mil millones de pesetas cuyo origen buscan con afán los agentes de la Agencia Tributaria. Mil millones repartidos por una red de cuentas bancarias y que acumuló la familia del señor Presidente de la Diputación en cinco años sin justificar al fisco, y que hay que sumar a los otros que declaró y por los que le devolvieron cerca de dos y medio. Hay que suponer que el señor Fabra sí conoce su origen, al igual que aquéllos que contribuyeron a ese enriquecimiento. Y que tendrá irremediablemente que demostrar si quiere seguir siendo inocente.

Mil millones (de pesetas) son 25 o 30 pisos de primera en Castellón, aunque sólo unos pocos si se encuentran en la Castellana de Madrid. Son, aproximadamente, lo que puede ingresar como Presidente de la Dipuación de Castellón durante 64 años seguidos, o lo que puede llegar a costarnos los 32 asesores y demás cargos que tiene en la Diputación durante esta legislatura. Sin embargo, mil millones (de pesetas) es el sueldo anual de unos 400 mileuristas.

Si nos referimos a dinero para inversiones, es el presupuesto de construcción de dos Institutos de Educación Secundaria, aunque al final, dada la inmejorable gestión de la empresa pública CIEGSA, los costos se disparan y sólo da para uno; o lo que cuesta la construcción de tres Centros de Salud. Y es, lamentablemente, la cantidad que el Ayuntamiento de Castellón va a dejar de recaudar según sus previsiones, pues la crisis afecta a la economía del ladrillo tan extendida por nuestra ciudad y repercute en las arcas municipales.

martes, 23 de septiembre de 2008

PARTICIPAR EN LOS PRESUPUESTOS PARTICIPATIVOS


Dentro de pocos días los sufridos y dóciles representantes de las asociaciones vecinales van a participar en las Juntas de Distrito para debatir y seleccionar las propuestas que se incluirán en los Presupuestos Participativos del año que viene.
La fórmula participativa es clara: seis propuestas por distrito, por seis distritos, treinta y seis propuestas. Y aquí todo vale, desde parchear una calle a arreglar un semáforo o poner contenedores. El caso es participar.
Sin embargo, es una participación de pacotilla, que ha sido criticada desde el primer momento por una gran parte del movimiento vecinal, sobre todo porque la información sobre el proceso de selección de propuestas y de su ejecución no es participada, y se constriñe a una comisión especial cuya labor no trasciende.
Hace días que el plazo de presentación de propuestas concluyó, sin que nadie haya remitido a las asociaciones participantes la más mínima información sobre la situación de las propuestas que le afectan. El próximo día 29, cuando se reúnan en los distritos los participantes, comenzarán las preguntas de siempre: ¿Qué ha pasado con las propuestas del año pasado y del anterior y del anterior? ¿Se incluirán este año las que no se han realizado o ésas ya no valen?
No hay una sola noticia en la sección de Presupuestas Participativos de esta web municipal que reseñe la ejecución de alguna de las 32 propuestas incluidas el año pasado. Solamente se puede cotejar la afirmación categórica del señor Macián, que asegura que se ha ejecutado el 60% de ellas, correspondiendo el resto a las que tienen que ver con otras administraciones. Pero no apunta ninguna de las 32, que, salvo excepciones, no icluyen grandes proyectos de inversión, sino pequeñas mejoras de asfaltado o de iluminación de calles. ¿Es de creer que si se hubiera comenzado alguna – ya no digo concluído – no habría sido convenientemente publicitada?
Si nos atenemos al volumen económico que anuncia el consistorio estaríamos hablando de 2,5 millones de euros, cantidad nada despreciable, aunque represente solamente el 1,4% del total presupuestario. ¡Quién tuviera 2,5 millones, con la que está cayendo en la maltrecha economía municipal!.
No obstante, y a pesar de la crisis que como el mal de Almansa a todos alcanza, concluiremos el año con una nueva edición de participación presupuestaria, y los participadores vecinos habrán participado un año más que este proceso participativo de tres al cuarto.

sábado, 20 de septiembre de 2008

LA ESCUELA, PUNTO DE ENCUENTRO


“La participación en el seno de los centros escolares y en el seno del sistema educativo no solamente es un factor de democratización; garantiza una mayor receptividad de las necesidades educativas, asegura una mayor calidad de las actividades escolares”. Son palabras de José Mª Maravall, entonces ministro de educación con el primer gobierno socialista, defendiendo en el Congreso, hace ya casi 25 años, el proyecto de la LODE, la ley que puso en marcha el primer sistema educativo constitucional y dio paso a los Consejos Escolares, órganos de participación democrática de la educación.

Fue la gran apuesta del socialismo español, y entroncaba con el modelo de escuela pública comunitaria que siempre hemos defendido: “La escuela pública – decía Gómez Llorente – resume el ideal de la escuela para todos; es el medio más efectivo de alcanzar la igualdad de oportunidades entre las diversas capas sociales y fomentar la convivencia de la participación comunitaria”. Un proyecto zancadilleado desde el primer momento por la derecha, que tuvo que superar un recurso previo de constitucionalidad promovido por Ruiz Gallardón (padre) y otros diputados del Grupo Popular.

Mucho ha llovido desde entonces. La sociedad española de aquellos años ochenta, expectante ante los cambios políticos sucedidos, vivía intensamente las oportunidades de participación que se ofrecían, en la educación, en el movimiento vecinal, en la cultura, en los sindicatos… Los gobiernos autonómicos, por otra parte, comenzaban su andadura.

La red de Consejos Escolares se hizo realidad, y desde entonces, sin variar apenas sus fines y competencias, se han venido renovando con la regularidad ordenada. Son, a pesar del bajo tono participativo que poco a poco se ha venido produciendo, el punto de encuentro de padres, profesores y alumnos para decidir las importantes cuestiones de los centros y son elemento de control social del servicio educativo que ofrecen. Se han configurado, cuando la ocasión lo ha requerido, en elemento aglutinador de voces reivindicativas contra las políticas educativas perversas e injustas. Son, sin duda, por su configuración y facultades, a pesar de sus deficiencias, uno de los órganos de mayor calado democrático de la sociedad actual.

En esta semana ha tenido lugar la renovación parcial de los consejos escolares. Una vez más hemos de lamentar la nula implicación de la administración educativa para estimular la participación. Ni un solo anuncio en la televisión pública, ni un solo folleto, ni una sola comparecencia de algún responsable. Las AMPAS y los equipos directivos de los centros han tenido que poner todo de su parte, y a ellos tenemos que estarles agradecidos.

Los Consejos Escolares no son santo de devoción del Partido Popular, entre otras cosas porque no puede manejarlos a su gusto, porque no puede implicarlos en sus tácticas clientelares; es más, sabe que son escollos que muchas veces ha tenido que sortear en sus intentos de burlar la ley. A pasar de tener un representante municipal en los consejos de los centros, nunca se han preocupado de establecer nexos operativos con los responsables municipales en materia educativa. Y el Consejo Escolar Municipal, lejos de ser un órgano consultivo y director de la política educativa municipal, lo han convertido en una entelequia burocrática de carácter administrativo. La estrategia de la derecha, ante los consejos escolares, es la dejarlos morir por inanición.

Podría pensarse que, si los Consejos Escolares responden a un modelo comunitario que está en las antípodas del liberal que propugnan, impulsarían vías alternativas de atención individualizada y de participación de los ciudadanos como usuarios del servicio educativo. Pero tampoco. La derecha se ocupa de la educación por obligación, como puede y a regañadientes, pero no les preocupa ni cree en ella, si no es para abrir negocios y mantener viveros de votos. ¿Cuánto va a tardar en ofrecer al negocio privado las tres escuelas infantiles construidas en la ciudad con el Plan Zapatero?

El Partido Socialista sí cree en la educación, y en los Consejos Escolares como herramienta de participación activa, la mejor salvaguarda de los derechos individuales, la vía idónea para mejorar los proyectos educativos de los centros.

Y también cree que la ciudad, Castellón, necesita de una política educativa en la que el Consejo Escolar Municipal es un elemento primordial. Por eso en nuestro programa electoral proponemos un cambio radical en la manera de entender la educación. Bajo en lema ‘Castellón, ciudad educadora’ se halla toda una batería de acciones, estructuras de participación, servicios y centros socioeducativos en los barrios para coadyuvar con las demás administraciones en la tarea de educativa. Porque entendemos la educación como un servicio público, como un instrumento de renovación democrática y participativa: educar para transformar.

Por eso, estamos convencidos, es necesario un proyecto educativo de ciudad, liderado por el Ayuntamiento, que dé solución a los retos que se plantean en un mundo en transformación permanente y que recoja las propuestas y alternativas del conjunto de colectivos e instituciones locales.

En esa tarea estamos.

martes, 16 de septiembre de 2008

LAS EXIGENCIAS DE RAJOY


Lugar y día: Reunión de la Junta Directiva del PP en el comienzo de un nuevo curso político. 15 de septiembre de 2008
Mensaje: Exigencia al gobierno que termine con los barracones como aulas, que reduzca la vergonzosa tasa del fracaso escolar y que recupere la dignidad del profesorado.
¿?

¿Es que este señor Rajoy vive en otra galaxia? ¿Es que no sabe qué es lo que pasa por estas tierras? ¿Es que se cree que lo que dice en Madrid no llega a la periferia? ¿Es que se cree que somos lelos?

A lo mejor, esta reflexión en voz alta, este mensaje a la sociedad entera y al Gobierno para que se dé por enterado, ha sido como colofón al varapalo que le ha dado primero a su líder valenciano, señor Camps. Ha puesto el dedo en la llaga, ha visto que precisamente en esta Comunidad la tasa de barracones sólo está superada por la del fracaso escoalar, mientras la dignidad del profesorado está por los suelos, acatando el ordeno y mando de su conseller sobre cómo ha de impartise la famosa asignatura 'Education for the Citizenship', bajo amenaza de represalia ejemplar y ha dicho que esto no puede seguir así.

A lo mejor, no. A lo mejor no le ha dicho nada al señor Camps y cree que aquí todo es jauja, miel y rosas, vamos que no se entera. O a lo mejor sí se entera y no le ha dicho nada, porque la culpa de todo lo que pasa aquí la tiene el Gobierno. ¡Faltaría más!

viernes, 12 de septiembre de 2008

SOBRE LA NECESARIA REGENERACIÓN POLÍTICA


Algunas reflexiones sobre la acción política en la Agrupación Local de Castellón del PSPV-PSOE

Una de las ideas que han cobrado más fuerza hasta el hecho de convertirse en eje del discurso programático del congreso Federal del PSOE es la necesidad de vertebrar la acción política del Partido desde el municipalismo, modernizando y adaptando nuestro discurso a las nuevas necesidades de los ciudadanos de los barrios y los núcleos urbanos de las ciudades grandes y medianas, sobre todo aquéllas en las que la derecha se ha consolidadado en el poder municipal y con él, ha acrisolado un modelo de actuación neoconservador, ultraliberal y populista, instalado en una eticidad lamentable, que ha menoscabado la calidad de los servicios públicos, que ha generado o permitido modelos de ciudad al servicio de intereses opacos y que ha cercenado la capacidad de los ciudadanos en la participación democrática en los asuntos públicos.

Desde el poder municipal, se ha ocupado muy mucho de establecer redes de intereses y mimar y ampliar su base de influencia, lo que le ha permitido obtener buenos resultados electorales y perpetuarse en el poder. Y, mientras tanto, el Partido Socialista ha ido sufriendo, desde la oposición, un contínuo proceso de desvinculación con la sociedad y no ha podido – o sabido – recuperar la conexión social que nos permitan dar el vuelco electoral. Aunque el proceso ha tenido sus altibajos, ha habido momentos que hasta parecía que el estar instalado en la oposición era un cómodo status para ciertas burocracias orgánicas.

Los elementos que condicionan la imagen que la ciudadanía percibe de una opción política, según los manuales, son tres:
La definición y calidad de su líder
La coherencia y valía de los programas y propuestas políticas que presenta, y
El modo que esta opción política en su conjunto tiene para hacerlos llegar a la sociedad.

Los tres elementos son determinantes y de ellos depende la capacidad de incidencia en la contienda electoral.

Si nos atenemos a la situación que hemos vivido en Castellón durante los últimos tiempos, de estos tres elementos definitorios es quizá el último en el que con mayor frecuencia se han vertido las voces críticas, tanto desde la sociedad como entre la propia militancia. Parece que todo se reducía a “no saber vender el producto”. Se dejaban en un segundo cámodo plano la calidad del líder y las propuestas y contenidos que se ofertaban.

En las últimas elecciones municipales nos presentamos a la sociedad de Castellón con un líder nuevo, que generaba simpatía y afección, que era tildado de honesto y capaz de llevar adelante un programa atractivo y renovador, al estilo de los nuevos modos que desde Madrid nos venían.

También fuimos capaces, con mejor o peor fortuna, de elaborar unas propuestas programáticas acordes con el nuevo impulso que queríamos darle a esta nueva etapa. Y lo que fue más oportuno y positivo: se generaron en los meses previos a la campaña electoral y en ella misma nuevas dinámicas de trabajo que nada tenían que ver con la actividad que venía desarrollando el Partido.

Y todo este proceso se sobrellevó en armonía/conflicto con los modos y actitudes prevalentes en la Agrupación Local, los cuales nos han llevado, como todos conocemos, a tres situaciones denostadas:
A la inacción política de una buena parte de la militancia
A la creación de un clima poco agradable de convivencia
Al reiterado fracaso electoral

Apostábamos porque este nuevo impulso generado en la contienda electoral municipal pudiera servir de palanca motriz de una nueva etapa de los socialistas de Castellón que superara poco a poco experiencias pasadas. De hecho, la seguridad que teníamos en el triunfo electoral nos permitía augurar un plus de liderazgo suficiente que impregnara la regeneración del partido a nivel local.

No fue así, y con el nuevo fracaso – una dulce derrota en este caso – nuevamente vimos el peligro de caer en la melancolía política, el sentimiento colectivo de estar codenados a no poder retomar el vuelo.

Ha pasado un año y, lejos de observar resquicios para emprender nuevos modos que enmienden viejos errores, el debate interno que conlleva un periodo congresual, del Federal primero y el actual de País, ha sido sutituído y degenerado, desde la óptica de la militancia y de la sociedad, en una contienda entre personas – precandidatos/as – que aglutinan facciones. Y hemos constatado una vez más que, más allá del posicionamiento político, es el mordisco a la yugular y el enconamiento lo que ha prevalecido las más de las veces en las asambleas, mientras la acción política en la Agrupación y el trabajo ejecutivo se han deteriorado aún más si cabe.

Sólo el equipo municipal, parapetado en el cubículo del Ayuntamiento, ha sabido mantener el pulso político, a la vez que ha ejercido de manera eficaz su cometido.

El Congreso Federal no nos ha aportado líneas de solución, pues todo se ha dejado a lo que concluya el Congreso de País. Me temo que tampoco hemos de esperar de éste nuevos salvadores. Esperemos solamente que, tanto si es el candidato de nuestra provincia, nuestro querido Ximo Puig, el que al final arrostre la Secretaría General, como si es otro/a, los movimientos, alardes y posicionamientos que el precongreso ha producido no obstaculice el tranquilo debate, la emergencia de un nuevo liderazgo con los acuerdos estables que nuestra Agrupación necesita.

No esperemos que ningún grupo apostillado con un “ismo” o un “anti-ismo” tome la responsabilidad de la dirección local: sería nuevamente nefasto. Solamente los militantes con nombre y apellidos, por su valía personal y política, más allá de su filiación real o imaginada, tienen la clave de lo que debe hacerse para sacar adelante nuestro Partido. Más ahora con el nuevo modelo organizativo que vamos a estrenar.

También sería un despropósito que el único caudal político que tenemos actualmente, el equipo municipal, no participara activamente en este proceso, aunque peor aún sería si se pretendiera hacer en contra de dicho grupo. Retomando el municipalismo como eje vertebrador y el liderazgo de los militantes que ahora lo encarnan, podremos, como muchas dosis de generosidad, de lealtad y ganas de trabajo, iniciar el camino hacia el éxito que, sin duda, tendremos dentro de tres años en la próxima cita con la sociedad castellonense.

Si es imprescindible regenerar la acción política en la ciudad, no lo es menos definir correctamente el liderazgo que, de una vez por todas, se va a implantar en nuestro Partido dando a la provincia la sigularidad política necesaria. Y en este nuevo frente que se entrecruza, de nuevo los 'istas' y los 'ismos' cobran protagonismo, no como plataformas ideológicas o estratégicas, sino como referentes de luchas de facción.

El proceso que está viviendo el Partido es, sin duda, el de más calado de los últimos años. Un proceso necesario después de una trayectoria que nos ha llevado a una situación de ahogo. El liderazgo del país, de la provincia y de la ciudad están en juego como piezas interconexionadas de un puzle, lo que añade trascendencia a cualquier decisión que se tome individual o colectivamente. Es más, dada la escasa capacidad de influencia cuantitativa que representa la provincia en la representación de País, la posición que ha tomado el Partido en su asamblea local debe tener una enorme repercusión para su próximo futuro.

En el plano provincial ocurre otro tanto: Calles frente a Colomer. Calles, representante de una corriente llamada 'municipalista', surgida de lo que era el frente 'sevillista'; Colomer, como referente del 'lermismo' provincial, del viejo y del nuevo. Y en este baile de máscaras, hay que ver cómo se emparejan algunos conocidos.

Quizá ése es el gran problema: que cualquier propuesta de liderazgo, al margen de su bondad y proyección política, debe contar con afiliados con mucho camino recorrido que se apuntan a cualquiera de ellas para continuar medrando, sin reconocer que su tiempo ha pasado, que no pueden ser parte de la solución y sí mucha parte del problema. Si esto continúa así, seguiremos enfangados en los mismos lodos de siempre, dándose la paradoja que tanto la derecha como de esas burocracias orgánicas que apuntábamos antes serán los únicos beneficiados.

De una vez por todas, y a las puertas del Congreso, una vez celebradas las asambleas y posicionados los militantes, es hora de que los líderes se pongan a trabajar para el consenso, bajo la batuta de la organización federal. Apostaría por una nueva ejecutiva de País que aupara a Alarte como líder y que integrara a los otros pretendientes: Ximo, Romeu, Ana, Ábalos... Y que definitivamente el bagaje de liderazgo que Ximo ha conseguido en este período le consolide como líder provincial del partido con su tándem Colomer.

En cuanto al liderazgo local, bueno sería que la actual mayoría (escasa y variopinta, pero mayoría) que actualmente se ha ido forjado en torno al sector vinculado al municipalismo, se consolide y se amplíe, porque no nos sirve un liderazgo que surja de la mitad más uno de la asamblea. Será necesario tender manos y dejar a un lado incomprensiones y recelos. Será también necesario ser contundentes en la exigencia de nuevos modos de convivir, dando al mismo tiempo oportunidades a todos los que estén dispuestos a trabajar por el Partido. Actuar con inteligencia y ciudar el lenguaje: que no nos pierdan los discursos. La defensa de proyectos no necesita de ataques velados o expresos al otro. Habrá que apuntar a la valía de las personas más que a las cuotas de facción. Y encontrar un nuevo líder local, pues los viejos no nos sirven. Un liderazgo que debe sustentar, refrendar y fortalecer la acción política del equipo municipal.

Muchos afiliados que han ido dejando por el camino su militancia, y un amplio sector de nuestra sociedad – lo que es más importante - están esperando que el Partido les ofrezca un nuevo marco de acción, un nuevo proyecto que permita pasar página y trabajar para que en las próximas elecciones municipales se ponga fin a uno de los periodos políticos más negros de Castellón.

martes, 9 de septiembre de 2008

CON NOMBRE PROPIO


A pocos mandatarios les cabe el honor de hacerce un hueco con su nombre en la reciente historia de la educación en España o, por lo menos, de ser recordados por el colectivo del ramo. Son muchos los ministros y, más aún, sus homólogos de las autonomías que han dirigido y dirigen, unos y otros, el entramado educativo en el último medio siglo y escasa su contribución singular al sistema.

Si me apuran, hasta hace poco, el único que sonaba es el simpar Julio Rodríguez Martínez, ministro de Educación de Franco, el cual, en los escasos seis meses de mandato (de junio del 73 a enero del 74), tuvo la grandísima ocurrencia, para dar un vuelco a la maltrecha educación de los españolitos, de implantar en la educación su particular calendario, con el curso comenzando con el año natural, en enero, para acabarlo en octubre. El intento se conoce como “el calendario juliano”. Menos mal que ahí estaba el cejudo Carrero Blanco para pararle los pies, pero logró pasar a la historia.

Parece que a nuestro recordado Julio le ha salido un serio competidor en esto de tener ocurrencias y ordenar disparates para, supuestamente, mejorar la educación. Se trata, cómo no, de nuestro Conseller Font de Mora y su programa de Educación para la Ciudadanía, enseñado en castellano o valenciano pero comunicado en inglés, con dos profesores: el de la asignatura y el de inglés. Se atreve a decir, al respecto, que es una forma más de mejorar el aprendizaje de esta lengua extranjera, que tanta falta hace.

Semeja un mal chiste, pero es la cruda y triste realidad. La educación de nuestros jóvenes, una vez más, puesta al servicio de las reyertas partidistas, sin ambajes, con todo el cinismo que son capaces de almacenar, arrimando al mismo tiempo el ascua a la sardina de la enseñanza de los curas. Aún cuando este sector confesional de la enseñanza está harto de utilizar dinero público para adoctrinar a sus alumnos, pone el grito en el cielo si se trata de educar a todos y todas en valores ciudadanos, consagrados por la Constitución, para educarles en algo tan valioso como es saber convivir con los demás democráticamente. No es algo nuevo: siempre han actuado del mismo modo.

Pero lo que pone la diferencia ahora es, precisamente, la pirueta que se ha inventado el señor Font de Mora: en inglés; así, como no se enteran, no podrán enseñarles los contenidos pero aprenderán inglés. Es tal el desatino que, creo, el propio conseller está esperando la resolución judicial para acabar con el esperpento. Mientras, ahí queda el intento, para vergüenza de todos, y si puede, en su condición de forense, certificar la defunción de la educación en este país. Pasará a la historia con nombre propio.

viernes, 29 de agosto de 2008

LA PARADOJA DE LAS SUBVENCIONES


Parecería que se tratase de una broma pesada si no estuviéramos hablando de cuestiones que afectan a algo tan sustantivo en la vida de la ciudad como es la actividad de las asociaciones vecinales.

A los responsables políticos se les llena la boca de elogios cuando hablan de la trascendencia de su funcionamiento, como entidades que vertebran la vida ciudadana. Y lo cierto es que, aunque algunas de ellas se utilizan y se dejan utilizar como brazos armados del partido del gobierno municipal, son muchas las que, efectivamente, actúan y participan de manera honesta, cada una según sus posibilidades, en la dinamización de los barrios, colaborando activamente en la mejora de la ciudad.

Pero de todos es sabido que dichas entidades no podrían llevar a cabo sus programas de actividades si no fuera por la ayuda institucional que reciben. Y para ello el Ayuntamiento tiene establecido desde hace años una línea de subvenciones para aquellas asociaciones y entidades integradas en el Consejo de Participación Ciudadana, condición imprescindible para poder optar a las mismas. La actividad y, si me apuran, la supervivencia de estas asociaciones, depende de la entrega de ciertas personas que las dirigen y de estas subvenciones, pues la participación efectiva de los vecinos es, bien lo sabemos, bastante mejorable.

En septiembre del año 2007 se publicó la convocatoria de estas subvenciones correspondiente a ese año con un monto presupuestario de 85.987,90 euros, el cual se distribuyó, según determinó la Junta de Gobierno Local, en el mes de diciembre, entre 38 asociaciones y entidades, de acuerdo con las bases y criterios que rigen la convocatoria. Pero estas subvenciones, que vienen a sufragar los gastos que han tenido a lo largo del año pasado, aún no se han hecho efectivas.

Problemas burocráticos, celo de los funcionarios para aplicar correctamente la legalidad que sustenta el procedimiento, falta de liquidez... son algunas de las explicaciones que se dan a las entidades que han cumplimentado correctamente la documentación exigida y que aún no han recibido la subvención.

Y antes de hecer efectiva la subención anterior se publica la convocatoria de la siguiente, corespondiente al año actual, con un importe de 89.440 euros, subvenciones que teóricamente deben ayudar a sufragar las actividades realizadas durante este año y que deben ser debidamente justificadas.

La señora Ribes explica que con estas subvenciones municipales las entidades tienen la oportunidad de realizar diversas actividades y actos para sus asociados y vecinos. ¿Qué actividades, si no han recibido un euro? ¿Las que puedan llevar a cabo con sus propios medios, con las cuotas de los asociados? Si es así, ¿para qué la subvención? Que lo explique, porque no se entiende.

miércoles, 27 de agosto de 2008

GOBERNAR Y MANDAR


Gobernar y mandar. Dos términos asociados al ejercicio de la acción política, que suelen utilizarse indiscriminadamente y que representan dos formas muy distintas de uso del poder democrático otorgado por los ciudadanos.

Los socialistas y las formaciones políticas de marcado carácter progresista apuestan por la gobernanza, término que implica una forma de gobernar que va más allá de la tradicional sujeción a la legalidad y la eficacia en la gestión de los asuntos públicos, cuando las decisiones se toman, aunque legítimamente, de forma unilateral, sobre la base de la regulación normativa y los controles jerárquicos. La gobernanza hace referencia a los procesos de toma de decisiones sobre los asuntos colectivos y presupone un estilo de gobierno innovador basado en la interacción y cooperación de los actores relevantes – los poderes públicos y los diferentes agentes sociales y económicos – en el proceso de toma de decisiones (Torres y Rodó, 2004).

El Partido Popular, lo estamos viendo año tras año en el Ayuntamiento de Castellón, en las antípodas de este modelo de ejercicio político, ha puesto en práctica un estilo de acción de gobierno basado en un sistema de reglas formales e informales (normas, procedimientos y costumbres) enturbiada con modos de acción populistas y sectarios. Paralelamente a esa acción de gobierno se han establecido mecanismos de cooptación y servidumbre y los objetivos políticos y programáticos se entremezclan o incluso se subordinan a intereses partidistas. En este caso, el gobierno se percibe por la ciudadanía como ejercicio de mando, al más puro estilo dictatorial, aunque se revista de tapaderas tecnológicas y planes de modernización.

El Partido Popular, para establecer su modelo, ha necesitado poner a su disposición, o como mínimo amordazar, a una parte del aparato administrativo del Ayuntamiento, y para ello ha ejercido una política de personal que debe ser analizada pormenorizadamente.

En estas últimas legislaturas las estructuras administrativas del Ayuntamiento se han desarrollado y ampliado de forma considerable, se han removido muchos puestos de trabajo y se han establecido unas definidas líneas jerárquicas. A su vez, el Partido Popular ha impuesto un determinado estilo de ejercicio de la responsabilidad de los empleados públicos.

Todo ello se percibe de forma intuitiva y difusa. Por ello es necesario conocer los mecanismos que regulan el acceso a la nómina del Ayuntamiento, los circuitos de toma de decisiones en materia de personal, los mecanismos de control y cómo se ha ejercido éste, las personas beneficiadas, las políticas retributivas, las connivencias con los colectivos sindicales...

Baste recordar brevemente algunos de nuestros compromisos electorales para apercibirnos de la necesidad urgente de conocer los entresijos del aparato administrativo local para, en su momento, tomar las decisiones estratégicas oportunas.

La oposición socialista está por una gestión municipal eficaz, transparente, participativa y próxima. Una gestión eficaz que pasa por la sujeción de todos los actos y decisiones administrativas al principio de legalidad, la confianza en la profesionalidad y responsabilidad de los empleados públicos, el rigor en la gestión económica y financiera, la evaluación crítica de la gestión y la obtención de las mejores cotas de eficiencia de la gestión y la prestación de los servicios. A su vez, proponemos una regeneración democrática de la vida pública y de sus agentes, un compromiso de transparencia y un nuevo concepto de ciudadanía basado en un modelo verdaderamente democrático y participativo de las entidades asociativas y ciudadanas.

La simple enunciación de la cascada de propuestas de su programa electoral para hacer posible estos retos (de la 119 a la 183) pone de relevancia la necesidad antes apuntada. Lejos de disponer de un colectivo funcionarial neutro, pueden encontrarse con dificultades añadidas, habida cuenta de la ruptura y la eliminación de privilegios que puede suponer poner en marcha sus propuestas.

viernes, 22 de agosto de 2008

¿QUÉ HAY DETRÁS DE LOS NÚMEROS?


Recientemente nos está bombardeando el Ayuntamiento con cifras estadísticas sobre los usuarios de todo tipo de servicios y programas, cuya fiabilidad sólo se admite aceptando la bondad de la fuente. Bien es cierto que alguna de ellas, como la que dio el señor Soler sobre las personas que habían utilizado el trolebús a unas semanas de su puesta en funcionamiento, viéndolo constantemente vacío, hacen sospechar que algunas de estas otras pueden también estar hinchadas. Démoslas globalmente por buenas y congratulémonos por este incremento de los servicios ciudadanos.

Sabemos, sin embargo, la tendencia malsana que existe en la interpretación sesgada de las cifras estadísticas, no sólo para destacar lo que nos es favorable y velar lo que nos incomoda, sino para tergiversar intencionadamente las conclusiones.

El ejemplo concreto lo tenemos en una reciente información que ha dado la Conselleria de Educación sobre el incremento en los últimos doce años en la provincia de Castellón del alumnado que se escolariza en los niveles obligatorios de Educación Infantil, Primaria y Secundaria en valenciano, lo que en términos técnicos se denomina programas PEV (enseñanza en valenciano) frente a los programas PIP (de incorporación progresiva). Las cifras son elocuentes: globalmente, se ha multiplicado por 2,8, pasando de 15.331 a 43.383, aunque se omite el porcentaje que representa sobre el total de la población escolarizada, la cual, indudablemente, también ha sufrido un incremento considerable.

Lo que ya es más sopechoso es la valoración que de ello hacen los responsables políticos y, especialmente uno de ellos, sobradamente conocido en Castellón, el señor Baila – aún tiene pendiente una causa judicial por presunto delito de prevaricación -. Dicen que estos datos son muestra de la apuesta firme por la enseñanza en valenciano y apunta el señor Baila que el objetivo es que los alumnos dominen el valenciano, “una de nuestras señas de identidad”. Hasta ahora, poco se ha visto que vaya en tal dirección programática.

Si analizamos los incrementos por etapas educativas la cuestión se nos hace más clara: en la etapa básica de Infantil y Primaria, el alumnado matriculado en valenciano se ha multiplicado por 2,3, pasando de cerca de 14.000 a poco más de 31.000. Pero cuando este alumnado pasa a la etapa de Educación Secundaria, la matrícula en el programa de enseñanza en valenciano se ha multiplicado por 8, pasando de poco más de 1.500 a más de 12.000. Éste sí que es un incremento muy sustancial y no explicado.

No entremos en valorar el aumento de la escolarización en valenciano en la etapa básica, aunque habría que referenciar y valorar la escolarización en valenciano de una importantísima población de alumnado inmigrante, lo que ha ayudado sin duda a engrosar el incremento. Pero una de las razones que explican y esconde el desaforado aumento en la etapa Secundaria, en el paso del alumnado de 6º de Primaria a 1º de la ESO, está ligado a la percepción real que tienen los padres de lo que sucede en muchos grupos de enseñanza en castellano de la ESO, donde se concentra la mayoría del alumnado con problemas de aprendizaje y de disciplina, frente a los grupos PEV, donde el clima educativo y las actitudes son mucho más favorables para el estudio.

De todos es sabido, y cada vez está más extendido, que padres conscientes de la importancia de la educación y que valoran muy positivamente el valenciano matriculan a sus hijos en castellano cuando van a cursar los niveles de Infantil y Primaria, pero se pasan a la enseñanza en valenciano cuando matriculan a sus hijos en el Instituto. Razones no les faltan, pero dice muy poco en favor de la educación que se imparte en nuestros centros.

lunes, 18 de agosto de 2008

OFENDE QUIEN PUEDE


“Señor Colomer, ¿pregunta?. No tiene el uso de la palabra.
Señores, ¿alguna otra pregunta? Se levanta la sesión.
¡Qué hijo de p...!”

Con esta soez frase pronunciada por su Presidente acabó el pleno de la Diputación. No quedará recogida en el acta porque la sesión concluye instantes antes, pero está perfectamente grabada y difundida en internet, junto con la intervención completa de la persona a la que iba dirigido el insulto. Si alguien está interesado puede acceder a ella en la dirección http://es.youtube.com/watch?v=ewaJaz50gXs

¿Por qué el insulto? Porque el portavoz de la oposición había defendido una moción para que la Diputación instara a la Administración de Justicia a poner los medios necesarios que permitan concluir los diversos procesos seguidos contra el Presidente y, de una vez por todas, se deje a la institución libre de la afrenta que supone estar presidida por un hombre imputado de tantos presuntos delitos.

La cuestión, como todo el mundo puede entender, no es un asunto privado, pues afecta a un alto representante público de toda la provincia y a un destacado dirigente político.No existe en España otra institución que esté sometida a semejante situación y durante tanto tiempo. Es tal su gravedad, y son tantos los presuntos delitos de los que está imputado, que se requiere conocer la verdad y, como defiende el imputado, saber que todo es un cúmulo de falsedades.

El “¡qué hijo de p...!” tiene, cómo no, una clara intención ofensiva, pero deja entrever un respingo de admiración, como si quisiera decir, siguiendo con el lenguaje barriobajero “¡cómo me la ha metido!”, acusando el golpe, y esto, en la dialéctica política, tiene su importancia. El señor Fabra sabe que tarde o temprano la justicia hablará y no habrá “manta política”, como dice el señor Colomer, que pueda taparlo.

Lo triste de todo esto es, por otra parte, que no afecta solamente a una persona pública. Hay una camarilla alrededor tan pringada ética y políticamente como él. Nada más hay que observar las actitudes, risotadas y comentarios del señor Martínez y del señor Aparici con que acompañan las palabras del Presidente. Y al margen del trapicheo político, en el plano puramente personal, siendo como son personas como las demás, con familia, con hijos e hijas, me pregunto si no se habrán parado alguna vez a pensar si creen que se sienten íntimamente orgullosos de sus padres.

¿Cómo puede ofender tal insulto? Sólo ensucia la boca de quien lo pronuncia.

martes, 12 de agosto de 2008

UN AYUNTAMIENTO A LA MODA


Un asíduo y brillante articulista, y gran escritor, me sorprendió no hace mucho con el siguiente aserto: cuanto más raquítica es la inteligencia colectiva – Bourdieu diría la ideología dominante - , de mayor tamaño son las gafas de sol que impone la moda.

Aunque evidentemente no responde a ningún estudio empírico, no parece ir descaminado, y me venían a la memoria, por contraste, los minúsculos quevedos ahumados que Lennon implantó, todo un símbolo de una forma mucho más inteligente, sincera y rica de entender la vida.

Las anteojeras oscuras son, además de protectores solares, escudos psicológicos que nos aíslan de los otros, barreras que salvaguardan nuestra intimidad.

Esta sociedad nuestra individualista, insincera y egocéntrica, que no aguanta la mirada a los ojos, necesita de unas enormes pantallas que, amén de mostrar con grandes caracteres el logo de la marca, impidan al de enfrente ver el destello de la mirada transparente, la intención aviesa o la inocente candidez.

Los concejales del PP, con el alcalde a la cabeza, estrenaron el verano en el último pleno calándose sus gafas de sol, de última moda, y se acomodaron en la opacidad informativa, impidiendo hacer públicos sus bienes y patrimonios. Mientras Calles y su equipo gritaban a lo Goethe ¡luz, más luz! nuestro Ayuntamiento, más veraniego, moderno y cosmopolita que nunca, se ponía unas D&G pantagruélicas y se iba de vacaciones.

¡Viva la moda!

AND THE WINNER IS...


Estoy convencido de que el equipo de gobierno del Ayuntamiento y el PP local prepararán mejor el próximo debate sobre el estado de la ciudad, el del año que viene; le darán la importancia y trascendencia que se merece. No porque se convenzan del calado democrático que encierra, sino porque no van a permitir – faltaría más – que la oposición salga, como ha ocurrido ahora, no sólo airosa del debate, sino claramente ganadora. Toda la prensa local ha sido unánime al respecto.

El tono político del PP no parece acorde con el momento, primer año de una nueva legislatura. Más bien responde a la creencia de ser uno más en la larga lista de su inacabable ejercicio del poder local. Y en esa su fatua actitud, el grupo de la oposición no es más que cuatro 'pelagatos' que ni están a la altura ni pueden entender los entresijos de su magnífica labor. Así han llegado al debate.

Lo cierto es que éste es otro equipo de gobierno, con menor capacidad operativa ante problemas municipales viejos y nuevos que se enquistan y multiplican, pero con las mismas ideas y los mismos tics de políticas populistas y arreglos a la carta. Y ésta es otra oposición, con más brío y mayor frescura, sabedora de que si está en el ejercicio de la oposición no es ni por falta de capacidad ilusionadora ni por falta de ideas programáticas.

Este cambio de roles se ha notado. La foto fija resultante, la que al final vale en esta sociedad mediática es la de un equipo de concejales de la oposición mostrando sus declaraciones patrimoniales, frente a un PP balbuceante amordazado por un concejal ausente e incapaz de dar mayor respuesta que la de mentar infantilmente una presunta falta de respeto a la Ley de Protección de Datos.

Bien es cierto que el señor Fabra, el ausente, tiene mucho que decir sobre su patrimonio, y no todo limpio de polvo y paja según entiende la Administración Tributaria, pero a otros concejales tampoco les debe entusiasmar la idea de hacer públicos sus bienes y sueldos públicos y privados. Y para impedirlo, el otro señor Fabra, el alcalde, ha tenido que ejercer su voto de calidad, con lo que ello representa. Él bien lo sabe.

Tampoco podían ofrecer un balance anual mínimamente sugestivo. Al contrario, si echamos la vista atrás de este último año el balance es penoso:
- aumento escandaloso de las tasas municipales
- unas finanzas hechas unos zorros
- un trolebús carísimo que nadie sabe para qué sirve
- problemas con colectivos varios: vecinos, vendedores...
- ausencia de verdaderas soluciones para los viejos prblemas de movilidad
- un aparato administrativo agobiado e incapaz de sacar los papeles con un mínimo de agilidad
- proyectos faraónicos en época de crisis

Pero la foto que queda en la retina no está relacionada con ninguno de éstos o de otros problemas, sino con la de las declaraciones de bienes y la falta de transparencia política. Y con esta foto 'the winner is...”

CUENTAS CIERTAS, CIERTAS CUENTAS

- Papá, dímelo tú, que de esto sabes: ¿las cuentas restringidas son legales?
- Pues claro, hija. Las de pagos y las de ingresos. Están previstas, como todas, en la Ley de Haciendas Locales.
- ¿Y están debidamente controladas?
- Por supuesto; se someten a conciliaciones como las demás.
- Papá, ¿son necesarias tantas cuentas, cuarenta y seis?
- Mujer, no hay muchos ayuntamientos con tantas, pero como cada cual se organiza a su manera...
- Pero claro, al estar a disposición de concejales debe ponerse más interés en saber cómo se gasta ese dinero, que es de todos... Y ocurre al revés, encima sólo figura un código de números, para que no dar pistas de la persona que hay detrás...
- Hija..., pues sí.
- Entonces, no entiendo ese cabreo que se montó con los concejales del PP a cuenta de las cuentas.
- A nadie le gusta que le hurguen los fondillos, y menos dar explicaciones incómodas.
- ¿No será que en estas cuentas salen gastos un poco chungos, o sea, que no les gusta que se aireen ciertas cuentas, aunque sean ciertas?
- Hija, no sé a qué te refieres.
- Papá, los doce mil euros en entredas de toros para los de la tercera edad, por ejemplo.
- Y para el concurso de belenes.
- Bueno, pues son muchas entradas, y muchos euros.
- Bien, puede ser. Siempre se ha dicho que es fácil comprar el voto de los mayores, porque a éstos, aunque niegan siempre que se dejen influir, nunca les amarga un dulce... Y en Magdalena, con las elecciones a la vuelta de la esquina, pues, en fin... da que pensar.
- Es que a la señora concejala la tienen algunas asociaciones como en un altar, con foto y marco.
- No te pases, hija, que los mayores también tienen que disfrutar de las fiestas.
- Pero huele mal, papá. Ya digo, aunque las cuentas son ciertas, hay ciertas cuentas que ya, ya...

sábado, 26 de julio de 2008

EL GRAVE PROBLEMA DEL TRÁNSITO DE PEATONES POR LA CARRETERA DE ALCORA

Ya son dos, en un espacio de tiempo breve, las personas que han perdido la vida en circunstancias parecidas al cruzar los cuatro carriles que separan ambos lados de la carretera de Castellón a l’Alcora. Los vecinos que viven en las urbanizaciones que se encuentran a lo largo de esta carretera tenían la terrible sospecha de que tarde o temprano algo de esto iba a ocurrir.

Desde el inicio del proyecto de desdoblamiento de este vial, que discurre en una gran parte por una zona urbana, las asociaciones de vecinos afectadas presentaron sus alegaciones, casi todas encaminadas a dotar de vías de comunicación seguras para el tránsito de peatones, pues esta carretera se había diseñado como si discurriera por un desierto.

Plantearon que se potenciara una vía alternativa, como es la VC 189, para la circulación de vehículos pesados; y exigían pasos elevados como mejor solución a los pasos de peatones. Ninguna de estas dos peticiones se tuvo en cuenta.

Con el tiempo, se colocaron semáforos en dos puntos – que han sido testigos de sendos atropellos mortales - y se dispusieron pasos de cebra a la entrada de algunas rotondas. Los vecinos que utilizan estos pasos saben del enorme riesgo que se corre, habida cuenta el denso tráfico de esta carretera y de la generalizada falta de educación vial de los conductores. Y también saben del peligro que supone esperar en la parada de autobuses de la rotonda de Las Galeras, pues ya son seis los camiones que han volcado en ese mismo punto.

Las dos muertes están ahí, y cada cual debe asumir su responsabilidad. Las asociaciones de vecinos pusieron en su día la cuestión ante las autoridades responsables y ha sido objeto de constante reivindicación. El Sr. Soler, concejal de transporte y movilidad urbana del Ayuntamiento de Castellón, es conocedor del problema. El Ayuntamiento de Borriol, por su parte, aprobó el pasado mes de septiembre una moción para pedir pasarelas elevadas a la Conselleria, pero ni siquiera la ha tramitado.

En la Junta del Distrito Oeste se puso el tema sobre la mesa, y se pidió que se trasladara la petición al Conseller de infraestructuras y transporte del Gobierno Valenciano, exigiéndole soluciones concretas y urgentes. Es absolutamente necesario que esta carretera de Alcora disponga de los pasos elevados necesarios, y que se estudien alternativas serias para el tránsito de vehículos pesados.

Al día de hoy aún ha habido la más mínima respuesta. Y ocasiones para tratar el tema no han faltado: la última, con la inauguración del tramo del trolebús. ¿Es que debemos esperar a que ocurran nuevas tragedias?

lunes, 14 de julio de 2008

UN HOMBRE DE ÉXITO


Un hombre de éxito, un ganador. Así se define en las sociedades avanzadas, competitivas, a personas como nuestro Presidente de la Diputación. Y no quisiera, con esta afirmación tan rotunda, aparecer como uno más de los panegiristas locales que de cuando en cuando soflaman nuestros espíritus. Simplemente, es la constatación objetiva de la tozuda realidad, aunque les duela a los que siempre le buscan las entretelas. Y por ello, a los hechos nos tenemos que remitir.

Tiene, porque así lo ha demostrado, las características propias de los triunfadores. Lo primero, suerte; los que se ven desfavorecidos por el azar, los que no están tocados por la gracia, los desgraciados, no pueden dar un paso en la vida: con su sombra tropiezan. Pero la suerte, aunque caiga del cielo, hay que buscarla. Y don Carlos Fabra ha demostrado que sabe buscarla y la encuentra: en la lotería y en los juegos de azar.

Lo segundo, una gran capacidad de generar recursos propios, de prosperar rápidamente en los negocios, de alimentar con celo su patrimonio y el de los suyos de forma envidiable. Y, además, sin tener que pagar onerosas contribuciones.

Lo tercero, su gran feeling. Es capaz de generar en torno suyo unas estrechísimas relaciones afectivas y de compromiso. No dejar a nadie de lado, distribuir de forma equitativa su acción benefactora, para así asegurarse el favor recíproco. Todo ello unido a una cuidada empatía que le permite disfrutar de numerosas amistades con personas de ambos sexos.

Ha demostrado, también, que tiene una especie de poderes ocultos, al estilo de los antiguos gurús, como si pudiera disponer a su voluntad de las fuerzas de la naturaleza. No ha sido vano ese llamamiento sostenido para alejar de nuestros campos la pertinaz sequía. De los nuestros y de los demás, que la petición no era egoísta. Y tanto ha llovido, que ha habido momentos que pedía yo por lo bajo que depusiera de su llamado, no fuera que tuviéramos que verle en la insospechada imagen saliendo del palacio presidencial con las perneras levantadas enseñando las pantorrillas.

Pero no, ha sabido actuar equilibradamente, y ahora podemos disfrutar de un hermoso verano. Esta mesura, este calculado equilibrio, también lo ha sabido practicar en el difícil arte de la política, más ahora en estos tiempos procelosos en los que se está debatiendo su partido. Ha apoyado a Mariano, pero ha tentado con Ricardo. Sin dejar de lado a Esperanza, que para eso trapichea con la familia. Al final, como suele suceder, ha salido airoso del trance. Hasta el punto que no le ha faltado ocasión al flamante presidente de tildarle con el honroso título de político y ciudadano “ejemplar”. Porque, efectivamente, hay que seguir su ejemplo.

Repito, un hombre de éxito.

martes, 8 de julio de 2008

GRISOLÍA Y LA CRISIS


El señor Grosolía, don Santiago, se ha apuntado al Manifiesto por la Lengua Castellana, una plataforma en la que insignes intelectuales del ancho mundo hispano y otras entidades que nada tienen que ver con la intelectualidad sino con el oprtunismo político, hacen bandera de la lengua castellana argumentando que está en crisis, menoscabada por las otras lenguas oficiales de España. Una vez más, a falta de mayores argumentos, vemos cómo se hace de las lenguas objeto de polémica y confrontación política. De eso sabemos mucho los valencianos.

Y este apoyo explícito lo hace don Santiago en su condición de presidente del Consell Valencià de Cultura, cuyo principal objetivo es, precisamente, por imperativo legal y estatutario, potenciar y dignificar el uso y la enseñanza del valenciano.

No diré yo que el castellano goce de excelente salud, a la vista de lo que se expone más adelante, pero nada comparable con la situación del valenciano, cuyo uso social hemos visto retroceder al galope en estos últimos años - ¿bastará el ejemplo de Canal 9? -. Y tampoco anda bien el inglés, idioma universal, a la vista de los esfuerzos por reivindicarlo como lengua de enseñanza de asignaturas como Educación para la Ciudadanía: ¡hasta dónde hemos llegado!.

El señor Grisolía, si quiere fortalecer el castellano, podría cuidarlo un poco más cuando publica artículos como el que aparece en el Levante de Castellón (23-07-08) hablando precisamente de otra crisis, la económica, esta vez como presidente ejecutivo de los Premios Jaime I. ¡Qué persona más aprovechada!.

En este artículo reconoce, humildemente, que no puede alardear de experiencia médica, aunque lo sea, ni de saber de economía más que el normal de los mortales, aunque se atreve a “recetar” soluciones extraídas de su experiencia americana de los anos 40 y de los últimos avatares sufridos por dos entidades financieras apoyadas por el gobierno de Bush. Pero de lo que es seguro que adolece es de rigor en el uso de la lengua, el castellano, en este artículo, habida cuenta de los errores sintácticos y hasta morfológicos que es capaz de cometer.

Creo, sinceramente, que quien de verdad está en crisis es el señor Grisolía.

domingo, 6 de julio de 2008

PARA LEY, LA DEL EMBUDO


En tromba salió el señor Font de Mora a defender el principio de sujeción a la legalidad al que deben atenerse los funcionarios públicos, en este caso los docentes. No le hizo falta ninguna argumentación, sólo anunciar las muy graves consecuencias que pueden desprenderse. Cual esforzado matamoros, “no le temblará el pulso”, “será inexorable” con quienes osen contravenir sus órdenes. Sus órdenes, para quien no lo sepa, se refieren a impartir la asignatura de Educación para la Ciudadanía en inglés.

Semejante actitud, impropia de un responsable político, sólo cabe en aquéllos que no conocen otra ley que la del embudo. El ordeno y mando, y punto pelota. Y el señor Font de Mora es uno de los paradigmas de este tipo de actitudes, después de haber aprovechado con nota cum laude las enseñanzas de sus maestros, entre otros los profesores Zaplana y Fabra.

Hay que recordarle a este señor que es de ley lavar primero el propio patio antes de aventurarse en el ajeno. En el patio del señor conseller hay, que se sepa, dos rincones por limpiar: uno es su imputación por fraude electoral, por intento frustrado de compra de voto, cuando ejercía de responsable de la campaña de las elecciones autonómicas del 2003.

El otro es el nombramiento como director general de su consellería a otro personaje de turbios procederes, el exdirector territorial de educación de Castellón, el señor Baila. En su haber tenía, cuando le nombró, la decisión de la fiscalía de abrir diligencias de investigación penal por presunto delito de prevaricación. Por lo demás, al señor Baila no se le conoce precisamente en la provincia por sus desvelos en el cumplimiento de la legalidad. Las oposiciones de inspectores, por ejemplo, serían un buen tema para ver hasta dónde llega el brazo armado de su ley.

martes, 17 de junio de 2008

REBELIÓN EN LAS AULAS

Por fin parece que la comunidad educativa, en este caso los padres y los docentes, están respondiendo con un ¡basta ya! contundente a la cascada de despropósitos, manipulaciones e ineptitudes de los responsables políticos del Partido Popular en nuestra Comunidad.

No ha sido suficiente que las estadísticas educativas nos sitúen en los peores puestos de una lista que refleja los pobres niveles de éxito escolar de nuestros jóvenes; tampoco que, más allá de las fanfarrias propagandísticas, veamos cómo los centros escolares prometidos retrasan su construcción años y años; ni que veamos día a día sometido nuestro sistema educativo a situaciones de auténtico caos organizativo por la falta de responsabilidad y la desidia; ni que veamos con tanta asiduidad cómo se ejerce el poder de forma arbitraria cuando no al margen de la legalidad. Mi experiencia reciente se sitúa en la educación secundaria, y desde esta perspectiva me resulta difícil echar la vista atrás y señalar un periodo de nuestra reciente historia democrática comparable...

El insensato propósito de boicotear la puesta en marcha de la asignatura Educación para la Ciudadanía en la Comunidad Valenciana ha hecho posible que el señor Camps, asesorado por el señor Font de Mora, hayan intentado un circense triple salto mortal, un más difícil todavía, ordenando que dicha asignatura se imparta en inglés, porque ni saben suficiente inglés los escolares para que aprendan algo de provecho, ni existen los profesores necesarios para impartirla. Ahora bien, ofertan a los padres que se sustituya por un trabajo de unos cuantos folios; de esta manera, todo solucionado. ¡Son demasiado gruesas las palabras que califican semejante desprecio a la tarea educativa de los docentes! ¡Y a los padres que de buena fe pretenden que sus hijos dispongan de una buena educación! Además, por mucho que se empeñen en negarlo, saben que es una medida que no tiene apoyatura legal. Detrás de todo este tinglado se esconde una vez más la larga mano de los intereses de la iglesia católica.

Algunos institutos – públicos, cómo no – ya han manifestado su rotunda negativa a hacer realidad este despropósito. Acto de desobediencia civil que ha exasperado a nuestras autoridades educativas, las cuales no han tardado en calificar estas actitudes de gravísimas y amenazan con sanciones ejemplares. ¿Cómo unos pelagatos se atreven a cuestionar el ordeno y mando? Las asociaciones de padres y madres (las defensoras de la enseñanza pública, cómo no) se están movilizando recogiendo firmas. También los sindicatos, sin excepción.

En mi instituto, mientras estos dos señores se iban a Viena para chupar cámara a costa del triunfo de la selección, se aprobaba una propuesta que, sin caer en el riesgo de la sanción por incumplimiento de órdenes expresas, puede dar una buena solución a la incorporación de esta asignatura: amparándonos en el Decreto 234/97, reglamento de organización y funcionamiento de los institutos (ROF), invocamos el derecho reconocido (artículo 100) de diseñar nuestro proyecto educativo y, dentro del plan de normalización lingüística (artículo 102.2) proponemos que esta asignatura se imparta el próximo curso en valenciano en todos los grupos. Esta propuesta se elevará al Consell Escolar y, una vez aprobada, nadie podrá echarla atrás. Eso sí, no impide que algunos padres decidan sustituirla por el trabajito.

Ojalá cunda el ejemplo y en todos los institutos se propongan medidas semejantes.